os agudos dominaban los prolegómenos de una mañana que decidió vestir de gris el cielo y aunque la lluvia tampoco quiso faltar a la cita, aplaudiendo a su manera en varios pasajes, al mal tiempo, buena música.

Un murmullo de fondo, nostalgia de la mar, acompañaba la inquietud de aquellos seis mil menudos espectadores que aguardaban con lógica impaciencia el comienzo del concierto.

Cuando la orquesta juvenil Miguel Jaubert ocupó el escenario de la Dársena de Los Llanos, con su director, José Antonio Cubas, ataviado de Papá Noel, las voces se convirtieron en sonoro entusiasmo: es Navidad.

Y mientras los compases de la obertura de «El barbero de Sevilla» (inicio a la manera de las grandes formaciones) lograban el efecto de convocar la atención de aquel público singular y animoso, la figura de Puertito asomó en escena. Desde entonces, la música se fundió con el relato de una historia que, en clave de aventuras, iba mostrando elementos característicos y definidores de la bahía santacrucera, de la historia misma de la ciudad.

La presencia de Chicharrita, portadora de regalos, y la irrupción de un grupo de piratas, comandados por su capitán, el célebre Cabeza de Perro, que pretendían apropiarse de tan preciado botín, fueron desgranando un guion con referencias a los correíllos, barcos fundamentales que abastecían las Islas y comunicaban a las personas, el tráfico de cruceros y el puerto de Santa Cruz, uno de los más importantes del mundo y, además, con aureola de invencible.

Al tiempo que se hacía pedagogía histórica y musical, una sucesión de villancicos («Campana sobre campana», «Noche de paz» o «Arbolito, arbolito») mantenían el pulso navideño, salpicados por temas de evidente contenido canario, como la melodía «Esa vieja farola del mar».

La lluvia provocó que grupos de escolares decidieran abandonar el recinto, como también algunos de los políticos que acudieron al concierto, caso del presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, y miembros de su gobierno; el titular del Cabildo de Tenerife, Carlos Alonso, junto al director insular de Cultura, José Luis Rivero, así como personalidades de la sociedad santacrucera.

Los duendes policiales del puerto ya habían acudido en auxilio de Puertito, al rescate de Chicharrita, el público se animaba al compás de la banda sonora de «Piratas del Caribe» y sonaba el «Himno de Canarias», el arrorró, letra incluida, sin protocolos.

El villancico «Una sobre el mismo mar» cerró un programa brillante esfuerzo, la Asociación Canaria para la Promoción de la Música (Acadim) y «Llegando a buen puerto» brindó de propina la popular «Marcha Radetzky». Una marea de emociones.

El grupo de piratas, con su capitán Cabeza de Perro a la cabeza, dio vida a los «malos». Bajo la dirección de la profesora Alicia Rodríguez, la representación escénica estuvo a la altura de la musical. /Á.H

El personaje de Puertito se encargó de ir hilando los distintos episodios de la historia. Hasta llegó a protagonizar un duelo a espada con el pirata y consiguió, sobre todo, conectar con el público. /Á.H.

Buena parte de los pequeños soportaron la lluvia y acompañaron, brazos en alto y moviéndose rítmicamente a uno y otro lado, las notas finales de un concierto que seguro tardarán en olvidar.

eldia

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